jueves, 17 de febrero de 2011

GESTION DEL ENTORNO

Los nuevos sistemas de gestión en entorno flexible y cambiante y
sus indicadores
Los nuevos sistemas de gestión de la empresa, que como sabemos se mueven en un contexto más flexible
y complejo, tanto por lo que se refiere al ámbito externo (entorno y, en especial, los mercados) como al
interno (sistema de producción), precisan para su correcta ejecución de *indicadores+ de la gestión y su
desenvolvimiento, que van más allá de los meramente económicos y financieros, para abarcar también
el terreno de los indicadores *operativos+.
Entenderemos por indicadores las magnitudes cuantitativas (y en ocasiones cualitativas), sean absolutas
o relativas (ratios), que permiten cuantificar un factor crítico que caracteriza una situación, su causa o
su efecto, para obtener información de la empresa y su previsible evolución.
Son pues herramientas que permiten acceder a una información completa acerca de la situación
competitiva de una empresa, para lo que, como se ha dicho, interesa que dicha información tenga un
componente financiera (magnitudes y ratios clásicas de gestión económico-financiera), pero que vaya
más allá y también se refiera a aspectos operativos.
Como ya se dijo en la presentación de lo que suponían las nuevas técnicas de gestión de la empresa, lo
que importa es la competitividad y con ello la capacidad de generar beneficio. Es cierto que ello puede
depender de las siguientes variables financieras:
- Resultados contables.
- Activo de la empresa.
- Composición de sus recursos financieros (pasivo).
- Fondo de maniobra.
- Endeudamiento.
- Situación de la tesorería.
- Etc.
Pero también es cierto que puede depender de sus:
- Productos.
- Variedad de los mismo (modelos).
- Plazos de entrega o lead-times.
- Calidad de sus productos.
- Prestigio de marca.
- Red de ventas y distribución.
- Etc.
Todos ellos podrán ser medidos por medio de indicadores operativos o no financieros.
350 Gestión, diagnóstico y control económico-financiero de la empresa
17.1 Características de los indicadores
Veamos, ante todo, las características de un buen indicador, sea o no financiero. Básicamente le
exigiremos, ante todo, que sea:
- Relevante, es decir, que se refiera a algún factor o magnitud, medida de alguna situación, causa o
efecto, que sea realmente significativo e importante para la gestión y la correspondiente toma de
decisiones.
- Concreto, para que permita definir claramente la situación que trata de representar, y obtener fácil
y rápidamente las conclusiones oportunas.
- Evaluable (cuantificable si es de carácter numérico), es decir, que pueda medirse sin problemas ni
errores.
- Accesible, es decir, que exista información o medios (por ejemplo, electrónicos) que permitan
obtenerlo fácilmente.
- Objetivo, es decir, que el valor que presenta esté lo menos posible sujeto a subjetividades.
- Evidente, para que la información que transmite y las conclusiones que permita extraer, puedan
obtenerse de forma fácil y directa.
- Fiable, para que refleje realmente la situación que trata de representar, con exactitud (su valor se
acerque lo más posible al real) y precisión (que diversas mediciones no den lugar a valores
dispersos).
Los buenos indicadores permiten prever, diagnosticar, corregir y mejorar los elementos de todo sistema
de gestión, para encaminarla hacia metas que sitúen a la empresa en una posición global cada vez mejor
y más competitiva. El posicionamiento supondrá la fijación de objetivos y el análisis de su consecución.
De hecho, una de las tareas más comprometidas y diferenciables de una empresa a otra es la de definir
qué indicadores concretos deben utilizarse para lograr cuanto se expuesto. Es más, deben obtenerse por
acuerdo entre los responsables y con la participación de todo el equipo humano involucrado en la
empresa. Para lo cual deberá decidirse:
- Qué es lo que deben medir los indicadores, y sobre qué productos y variantes.
- Determinar qué deben representar y descomponer las magnitudes adecuadas en sus componentes más
elementales y fáciles de medir.
- Qué unidades se utilizarán en cada caso.
- Estudiar las relaciones entre los distintos indicadores de forma que se puedan establecer conclusiones
para unos con la información de otros (ello ya se hizo con la clásica pirámide de ratios).
- Distribuir las correspondientes responsabilidades acerca de sus valores y evolución y seguimiento.

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